Fuente: La Opinión de Zamora
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CHANY SEBASTIÁN La «Raya» se convirtió ayer por méritos propios, como manda la tradición cada día 2 de julio, en la capital internacional de la convivencia y la hermandad, cultivada a través de la fe y el intercambio social, cultural y comercial. Nuestra Señora la Virgen de la Salud, patrona de la comarca de Aliste, volvió a acoger bajo su manto a miles de fieles devotos llegados de pueblos de España y Portugal.
La música de antaño puso alma, corazón y vida a una alborada típica alistana que daba la bienvenida a la gran cita. A las 8 de la mañana el santuario construido por los frailes de la Orden Tercera de San Francisco, bajo los auspicios de Francisco Enríquez de Almansa (Primer Marqués de Alcañices), abría sus puertas para iniciar la celebración de eucaristías en honor a la Virgen de la Salud. Una tras otra, que nadie se quedase sin los rezos, confesiones y bendiciones. Hacia las once los hermanos y vecinos de Tras Os Montes pudieron asistir a una misa en portugués.
A las 12.30 horas el templo se quedaba pequeño para acoger a la multitud llegada para participar en la solemne eucaristía de acción de gracias en honor a Virgen de la Salud, presidida por primera vez por el nuevo párroco de la Unidad de Acción Pastoral de Alcañices Francisco Ortega. Junto a él el arcipreste de Aliste, Héctor Galán Calvo, y numerosos párrocos de las Diócesis de Zamora y Braganza-Miranda.
La emoción, contenida para los adentros, se exteriorizo con lágrimas corriendo por las mejillas de los devotos al iniciar el descenso Nuestra Señora desde su trono al carro triunfante engalanado con flores. Los pendones abrieron la comitiva, tras ella la pendonilla y la cruz parroquial. Aulas de Música de Aliste y Tras Os Montes con su gaitas, dulzainas, danzas y trajes típicos. Cientos y cientos de fieles en silencio para ver pasar a la Virgen de la Salud. Luego, tras ella, siguiendo sus pasos, algunos incluso descalzos, sobre el ardiente asfalto, cumpliendo alguna promesa por los favores recibidos, otros pidiéndole por la salud para si mismos o para algún familiar. Este año, a las personas mayores, fieles devotas, se le unieron los niños y niñas que han hecho la primera comunión en Alcañices, Bercianos, Grisuela, Puercas y Rabanales, sembrando el suelo de pétalos de rosas para que la Virgen de la Salud pasase sobre el colorido manto de la naturaleza y de la esperanza. Por la tarde culminaron los actos religiosos con la novena, dándose a besar las reliquias. La tradición y la fe, eso es un hecho, no saben de fronteras.
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